sábado, 16 de octubre de 2010

Ojos de sol

Inocente ante tus ojos de sol.
Ingenua, me consumí en ellos.
No sabia que sentir era así, profundamente electrizante.
Yo no lo escoguí, los círculos de la vida me llevaron.
Como una tormenta perfecta, sucumbí desprovista se un seguro a los daños, de un seguro al dolor.

El amor es jugar a lo incierto, en ese estado de locura temporal
las palabras sobran.
Mis defensas abatidas tratan de buscar refugio a ese latido que todo lo inicia,
amar en definitiva es volver a nacer.

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