martes, 21 de septiembre de 2010

Describiéndote

Eres tierra, aire, agua y fuego. El arte mismo queda absorto ante tu presencia inmaculada.
Tú destellas y lo iluminas todo, inundas de flores hasta el desierto más árido.
Un arco iris se funde con tu voz de plata. Excelso virtuosismo hecho carne y hueso.

Por tu frente las canaletas del tiempo ensanchan tu hermosura.
Un cuerpo de hombre, férreo e inflexible se conjuga con un alma y corazón de noble niño.
Inalcanzable como la más lejana estrella, mi consuelo está en tus letras, eres un sueño, mi sueño americano.

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