miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pecado

Padre, no redimiré los errores cometidos.
Las culpas infinitas no ahogarán el sentimiento de libertad alcanzado.
Jugar al malo también es divertido, no hay limites para el que alcanza lo que quiere.
Ya no hay vuelta atrás.
Sólo la muerte atestiguará que el placer y la santidad, nunca, nunca, fueron de la mano.

1 comentario:

  1. "Todos escribimos para ser leídos", me encanta la idea de que te expreses por este medio, así que mereces un comentario.

    Me encantó este escrito, y si salió enteramente de tu cabeza y corazón te felicito. Un humilde comentario de una gran pecadora, cuya culpa infinita jamás ahogará el sentimiento de libertad alcanzado.

    Un beso.
    Y gracias por escribir.

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